¿Quién se acuerda de aquellos tiempos, en que necesitábamos un modem de 56kbps para conectarnos a internet?… aun me viene a la memoria el ruidito, que hacía el modem para establecer la conexión a la autopista de información internet, utilizando únicamente un cable telefónico y una conectividad de puerto serie de nuestro ordenador.
Almacenamiento de Datos
Almacenamiento de Datos

En aquel entonces, era impensable, la posibilidad de usar internet o la propia red local de nuestra empresa / hogar para almacenar nuestros archivos.

Nuestra única manera de poder almacenar nuestra información, como los datos documentales y archivos multimedia era usando soportes de almacenamiento físicos (un poco más actualizados que el propio disquete) como el CD-ROM, pendrive USB, DVD, etc., que nos permitían disponer de cierto espacio de almacenamiento más ampliado. En el caso del CD disponíamos de entre 650 – 700 MB de espacio, en comparación del DVD que nos proporcionaba la friolera cifra de los 4,7 GB o los 8,5 GB de los de doble capa.

Posteriormente nos llegó, un medio de almacenamiento mucho más reducido y con más capacidad de almacenamiento. Apareció el pendrive USB, que disponía de una ventaja más a favor que el tamaño del soporte, que es el espacio de almacenamiento incrementándose a decenas de GB. Con estas soluciones disponíamos de cierta movilidad de nuestros datos de cualquier tipo, incluso los de gran peso como los archivos multimedia.

De este mismo concepto, se utilizaron los discos duros externos por USB para poder disponer de nuestros datos. Pero nunca ha sido una buena opción andar conectando y desconectando el disco duro externo de un equipo a otro, sobre todo si lo que se pretende es emplear los mismos datos a la vez. Y tener los mismos datos duplicados en varios discos duros externos (y posiblemente no sincronizados), tampoco es una solución idónea. Compartir esa unidad en red a través de uno de los equipos, tampoco es lo más adecuado, ya que para esto se necesita que el equipo este encendido siempre que se quiera acceder a esa unidad desde otra.

Sin embargo, los discos duros externos como uno de los tipos de almacenamiento que más destaca, también tienen sus limitaciones, y es aquí donde entra en juego la opción que planteo en este blog, el almacenamiento en red. Así que, dejare de hablar de “evolución de las especies” de los medios de almacenamiento y voy a centrarme en los discos de red NAS.

Tradicionalmente el almacenamiento en red era utilizado por empresas, pero hoy en día disponemos soluciones NAS a un precio atractivo y que son una solución perfecta para las PYMES y para hogares más modernos. El almacenamiento en red destaca entre los diferentes tipos de almacenamiento, siendo una solución mucho más idónea para estos casos, una solución que además es cada vez más económica y accesible. Simplemente hay que conectarlo a la red y podremos acceder desde nuestro sistema, como una unidad de red más. Se puede acceder de diversos métodos, desde la típica unidad de red, hasta emplearla como un servidor FTP, dependiendo de las características de cada solución.

Si tenemos un router con acceso a internet, solo nos bastaría con conectar la unidad NAS a un puerto ethernet del router. Estaría accesible para todos los usuarios de la red local de la empresa o del hogar. Muchos modelos permiten también crear carpetas con acceso protegido por contraseña, o particiones para cada usuario. Incluso se puede configurar, según en que modelos, la opción de montarte tu propia “cloud” de empresa o del hogar, otorgando permisos de acceso a la información, a los usuarios que están en remoto.

Existen desde modelos más sencillos, con un solo disco duro a modelos con 4 o más discos duros que pueden configurarse con varias versiones de RAID. Con un par de discos duros y una solución en RAID 1 (espejo), no solo tendríamos centralizado el almacenamiento de todos los datos de la empresa o del hogar, si no que estarían protegidos contra un eventual fallo de un disco duro. No nos arriesgaríamos así a perder datos importantes como fotos o vídeos de la familia. Así de este modo, disponemos de una solución de copia de seguridad (Backup) de los datos más importantes.

Algunas unidades de red NAS más modernas, gracias a las actualizaciones del firmware del que disponen los dispositivos, nos permiten ejecutar algunas aplicaciones de manera local, por ejemplo un gestor de descargas p2p, un servidor FTP o un pequeño servidor web. Estas funciones unidas a un almacenamiento en red pueden ayudarnos a gestionar varios servicios sin la presencia de un equipo dedicado, permanentemente encendido y con un menor consumo.

Podríamos llegar incluso a tener todos los datos que manejamos en uno de estos dispositivos y dejar nuestro disco duro del portátil o PC para el sistema operativo y las aplicaciones, sin ningún miedo a perder datos en caso de desastre por virus o la necesidad de formatear el equipo.
Las velocidades de transferencia de esta solución también son muy buenas, muchos de estos dispositivos tienen conectividad Ethernet gigabit, así que podemos tener velocidades máximas teóricas desde 100 Mbps a 1000 Mbps, con unas velocidades máximas sostenidas que dependiendo de la configuración y los datos estarán cerca de los máximos teóricos.

A lo largo del tiempo, la tecnología ha evolucionado muchísimo y más cambios que están todavía por llegar, que seguramente nos dejaran bastante sorprendidos. Pero… ¿Como será el próximo medio o tipo de almacenamiento?, ¿Drones sobrevolándonos, albergando mucho espacio de almacenamiento con conectividad wifi 6G?

Aún lo desconocemos, pero por si acaso… revisa este blog de vez en cuando.

Newsletter ProfesionalToda la información que necesitas para convertirte en una Empresa 4.0.

Te mandaremos toda la información que necesitas mensualmente.